Una, dos, tres lágrimas... cuantas van ya? Cuatro! sí, siguen cayendo... Una más! y ahora es por ti. Prometiste tanto, diste tan poco.
Tonta! Tonta de mí. Tonta de mí por confiar en ti! Porque no me diste nada, sólo dolor, y llanto, y gritos, y sangre, y dolor de nuevo! Y lloré, yo siempre lloro. Lloro por boba, lloro por niña, lloro por débil. Lloro porque me destrozas, porque me haces daño y porque me usas. Entonces ya no deseo ver a mis ojos llorar, y sangro! Y sangro por ti. Tu rostro llega a mi mente, y sangro. Tus manos vuelven a acariciar mi piel, y sangro. Y te apoderas de mi intimidad, y corto! Más lágrimas? Sí, ellas siempre vuelven, y las odio. Y a ti aún te amo. Maldito! No debería amarte. Masoquista! Sé que lo soy. Puta! Lo soy también. Me dispararías? Sé que te encantaría, no lo niegues. No! esto no soy yo... no soy yo! La niña llora, la niña sufre, la niña sangra, ella ama y odia, y destroza su vida, y la niña habla en tercera persona, y trata de olvidar que habla de ella misma. Y tomo papel, y escribo, pero ya no sirve, y ya no me calma. Y sangro, pero no tanto, y nada es capaz de liberarme. Y lloro, y sangro, y grito, y lloro otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario